Night Club, de Mark Millar y Juanan Ramírez

Cuando uno oye “Mark Millar + vampiros”, la primera reacción suele ser algo entre curiosidad y cierto recelo. Porque Millar tiene esa habilidad de venderte ideas muy potentes… que luego pueden ir desde lo brillante hasta lo excesivo. Puede gustarte más o menos, pero siempre son entretenidos. En el caso de Night Club, sorprende para bien.

He leído los dos tomos en cartoné publicados hasta la fecha por Panini, en 2023 y 2025 y la propuesta es clara desde el principio: vampiros en clave moderna, pero alejados del cliché gótico clásico. Aquí no hay castillos ni niebla victoriana, sino jóvenes con poderes recién adquiridos que intentan encajar en el mundo… y que, como era de esperar, acaban tomando decisiones bastante cuestionables.

La idea base funciona muy bien: adolescentes convertidos en vampiros que, en lugar de esconderse en las sombras como dicta el manual, deciden jugar a ser algo parecido a superhéroes. Pero claro, el problema es que no estás jugando con poderes inocentes. Estás hablando de depredadores, de hambre, de moralidad difusa y de la tentación constante de cruzar líneas que, una vez cruzadas, ya no tienen vuelta atrás.

Millar construye aquí uno de sus temas habituales: el precio de las decisiones. Todo lo que hacen los protagonistas tiene consecuencias, y el cómic no tarda en dejar claro que la fantasía del “poder sin consecuencias” es exactamente eso, una fantasía. A medida que avanza la historia, el tono se vuelve más serio, más incómodo incluso, y eso le sienta bien.

En lo visual, el trabajo de Juanan Ramírez es uno de los grandes atractivos del conjunto. Dinámico, limpio cuando tiene que serlo y brutal cuando la acción lo exige. Hay un contraste muy interesante entre la estética juvenil de los protagonistas y la violencia inherente a lo que son. Ramírez sabe moverse muy bien entre la espectacularidad y el detalle más crudo, y eso eleva bastante el material. No es casualidad que Millar siga rodeándose de dibujantes de primer nivel: aquí el arte no acompaña la historia, la impulsa.

Página de Night Club
Página de Night Club

 

En cuanto al ritmo, Millar hace lo de siempre: lectura ágil, planteamiento directo, escenas de impacto y una escalada constante. No se recrea demasiado en subtramas innecesarias, lo cual aquí juega a favor, porque la historia pide tensión y avance rápido. A veces se puede echar en falta algo más de desarrollo psicológico profundo, pero también es cierto que el enfoque es más de “idea potente + ejecución efectiva” que de introspección.

En resumen, Night Club es un cómic que mezcla vampirismo moderno con estética de superhéroes juveniles, acción constante y una reflexión bastante clara sobre el poder y sus consecuencias. No reinventa el género, pero sí ofrece una lectura muy entretenida, con un apartado visual notable y ese toque Millar de “qué pasaría si…”.

Página de Night Club
Página de Night Club

 

Si te apetece algo rápido de leer (antes de su futura adaptación como serie de Netflix) con buena acción y una premisa que juega a romper clichés, estos dos tomos lo cumplen sin problema.

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